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Son muchas las inquietudes que ha generado la pandemia que estamos viviendo, desde qué síntomas experimentaremos si nos contagiamos hasta dudar en la administración de las recientes vacunas. La preocupación puede crecer cuando hablamos de poblaciones más reducidas, con la que difícilmente se pudo investigar el desarrollo del virus o la eficacia y efectos secundarios de las vacunas, como son las personas con síndrome de Down (SD). Sin embargo, tenemos resultados de algunos estudios que se han hecho en estos grupos y que, generalmente, recomiendan seguir la misma línea de prevención que en la población general.

Los principales signos y síntomas de la Covid-19 y los factores de riesgo de enfermedad grave son similares al resto de personas. Sin embargo, las personas con síndrome de Down presentan tasas de mortalidad significativamente más altas, especialmente a partir de los 40 años y tienen más riesgo que la población general de sufrir complicaciones y este hecho no se explica por comorbilidades adicionales.

En lo concerniente a los niños y adultos jóvenes con síndrome de Down, las tasas de mortalidad son menores, pero más altas en comparación con las personas sin síndrome de Down de los mismos grupos, aún así, se necesitan más datos para poder confirmar este patrón.

Estos resultados enfatizan la necesidad de proteger a las personas con síndrome de Down, en especial a las de edad más avanzada de las infecciones del SARS-Cov-2 y, por tanto, se recomienda el mismo uso de medidas preventivas que en la población general, como son limitar la exposición por distanciamiento social y el acceso a actividades seguras con protección respiratoria. Estrategias adicionales incluyen dar prioridad a las personas con síndrome de Down para las inmunizaciones de la gripe, el neumococo y el SARS-Cov-2.

La Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD) apoya las recomendaciones de la Trisomy 21 Research Society (T21RS). Por lo tanto, las personas con SD mayores de 40 deben ser una priorización en los programas de vacunación, pero también se recomienda vacunar a partir de los 16 años, al igual que en el resto de población. Por último, destacar que la T21RS, señala que no hay evidencia de que las vacunas estén asociadas con un incremento de efectos secundarios en personas con síndrome de Down.

Podéis acceder al artículo entero y a otras fuentes de información en los siguientes enlaces:

· An international survey on the impact of COVID-19 in individuals with Down syndrome | medRxiv

· https://www.sindromedown.net/noticia/down-espana-solicita-que-se-incluya-a-las-personas-con-sindrome-de-down-en-los-grupos-prioritarios-de-vacunacion-contra-la-covid-19/

· http://www.fundacionlejeune.es/2020/12/22/sindrome-de-down-y-covid-19/

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